|
|
|

|
La vida
Óleo sobre lienzo.
Barcelona,
primavera – verano, 1903 Esta es una de las obras fundamentales del
llamado “período
azul”(1901–1904), difícil para Picasso en
lo personal y dominado por representaciones desoladas, muy influidas
por la pintura del Greco. El joven amante tiene los rasgos de
Carlos Casagemas, íntimo amigo de Picasso cuyo suicidio
en 1901, por una crisis amorosa y artística, influyó en
el inicio de esta etapa creativa. El tema es de difícil
interpretación, aunque hay claras alusiones religiosas.
Cleveland, The Cleveland Museum of Art.
Gift of the Hanna Fund. 1945.24
|
|
|
La
planchadora
Óleo sobre lienzo.
París,
primavera, 1904
Esta obra, una de las últimas del “período
azul” (1901-1904),se relaciona con la corriente pictórica
que retrató a las clasestrabajadoras y a los excluidos
de la sociedad urbana industrializadadel cambio de siglo. En
este sentido, las imágenes de mujeres trabajadoras de
Edgar Degas (1837-1917) son una referencia cercana.
Por otra parte, la figura frágil y abatida, ubicada en
un espacio sobrio e indefinido junto a sus útiles de trabajo,
recuerda por el tratamiento formal y el tono introspectivo a
las imágenes barrocas de santos eremitas.
Nueva York, The Solomon R. Guggenheim Museum
Thannhauser Collection, Gift, Justin K. Thannhauser, 1978
|
|
|
Mujer
en camisa
Óleo sobre lienzo.
París, invierno, 1904-1905
Este retrato de
una joven de aspecto enfermizo muestra la transición del “período
azul” al “período rosa” (1904-1905), aunando los tonos
que dominan este último y la tristeza del primero, que no es abandonada
por completo en la nueva etapa. En la delgadez y el alargamiento de la figura
está presente la admiración de Picasso por el Greco, cuya influencia
en su producción de estos años es muy visible. La joven es probablemente
una modelo de artistas llamada Madeleine, con la que Picasso tuvo una corta relación.
Londres, Tate Modern. Bequeathed by C. Frank Stoop, 1933
|

|
Muchacho
conduciendo un caballo
Óleo sobre lienzo.
París,
primavera, 1906
Esta obra es uno de los grandes ejemplos
del retorno de Picasso al clasicismo en 1906. El muchacho,
de rasgos impersonales, deriva
de la estatuaria griega arcaica, que Picasso conoció y
estudió en las salas de escultura clásica del
Museo del Louvre. La escena se
ambienta en un paisaje neutro y aplanado y evidencia el interés
por el estudio de los ritmos compositivos y la búsqueda
del equilibrio y la belleza formal, que Picasso valora en este
momento por encima de la narración pictórica o
la transmisión de emociones.
Nueva York, The Museum of Modern Art.
The William S. Paley Collection, 1964
|
|
El harén
Óleo sobre lienzo.
Gósol, comienzo de verano, 1906
Picasso elaboró esta composición durante una productiva estancia
estival en el pueblo pirenaico de Gósol (Lérida) con su amante
Fernande Olivier, cuya imagen se repite en las jóvenes del lienzo. Los
tonos terrosos y la reflexión sobre el clasicismo, especialmente
el encarnado por Ingres (1780-1867), son rasgos definitorios de la creación
de Picasso en este período. La escena es, de hecho, un homenaje al Baño
turco de Ingres (Museo del Louvre). Al mismo tiempo, esta etapa es definitiva
en el avance de Picasso hacia
el lenguaje de vanguardia.
Cleveland, The Cleveland Museum of Art.
Bequest of Leonard C. Hanna, Jr. 1958.45
|
|
El
peinado
Óleo sobre lienzo.
París o Gósol, primavera – otoño,
1906
El vínculo de Picasso con la tradición artística que le
precede resulta evidente en este lienzo, ligado a la tradición de
escenas de toilette femenina, desde las Venus del Renacimiento y el Barroco
a las mujeres,
a menudo prostitutas, del postimpresionismo.
El tratamiento de las figuras y las masas de color, resueltas en un contenido
cromatismo de ocres, azules y blancos anuncia, por otra parte, los próximos
experimentos formales de Picasso, influidos por la pintura de volúmenes
geométricos de Cézanne (1839-1906).
Nueva York, The Metropolitan Museum of Art, Catharine Lorillard
Wolfe Collection, Wolfe Fund, 1951; acquired from The Museum of Modern
Art, Anonymous Gift.
|

|
Autorretrato con la paleta
en la mano
Óleo sobre lienzo.
París, otoño, 1906
Picasso realizó este autorretrato bajo la influencia del conocimiento
del arte ibérico prerromano, el arte medieval catalán y el arte
primitivo africano y oceánico, que empleó para crear un lenguaje
alternativo a la tradición artística occidental. El autorretrato
del artista forma parte de esta tradición, pero aquí los rasgos
faciales abreviados y geométricos adquieren un aspecto de máscara.
El rostro despersonalizado y el cuerpo compuesto por contraposición entre
masas planas y volúmenes modelados muestran el camino emprendido por
Picasso hacia el cubismo.
Filadelfia, Philadelphia Museum of Art.
A.E. Gallatin Collection, 1950
|
|
|
Mujer con abanico
Óleo sobre lienzo.
París, final de primavera,
1908
En esta obra que se sitúa ya en los comienzos del cubismo, Picasso
descompone
la realidad visual en planos geométricos, para representar la figura de
una mujer sentada en un sillón.
Mediante áreas de color de una gama contenida, delimitadas por líneas
muy definidas, sugiere el espacio y señala los volúmenes, característicamente
asimétricos. La imagen contiene referencias a la estatuaria de las culturas
primitivas, que interesó especialmente a Picasso y a la vanguardia. El
recuerdo de las vírgenes sedentes y hieráticas de la pintura románica
está también presente.
San Petersburgo, State Hermitage Museum
|
|
|
Panes y frutero con frutas encima de una mesa
Óleo sobre lienzo.
París, invierno, 1909
La génesis de esta obra está en una
escena de taberna con figuras
alrededor de la mesa. Tras una compleja elaboración, los personajes desaparecieron,
transformándose en los elementos que vemos. Su brazos se convirtieron
en barras de pan, el frutero reemplazó a lafigura de una mujer y, como últimos
vestigios de la presenciahumana, unas piernas asoman bajo el tablero abatible
de la mesa.El cortinaje y la disposición de la mesa y los objetos confieren
a esta composición marcadamente frontal una apariencia casi escénica
o incluso religiosa.
Basilea, Kunstmuseum Basel
|

|
El aficionado
Óleo sobre lienzo.
Sorgues-sur-Ouvèze, verano – otoño,
1912
El aficionado se cuenta entre las obras
más memorables del cubismo
pleno.
Su origen, como indican los letreros “Nîmes”, “TOR” y “Le
Torero” —nombre de un periódico taurino— está en
una corrida de toros en la mencionada ciudad francesa. La estructura ortogonal
facilita la lectura de la imagen, y varios elementos ayudan a reconstruir los
planos facetados de la composición: la cabeza y los rasgos del rostro,
la vestimenta, la banderilla, una guitarra y una botella que, como insinúan
las letras que contiene, es de manzanilla.
Basilea, Kunstmuseum Basel. Gift of Raoul La Roche
|
|
Garrafa
y tres tazones
Óleo
sobre cartón.
París, verano, 1908
Picasso realizó numerosos bodegones
durante los años de experimentación con el lenguaje
pictórico que desembocaron en el cubismo. La naturaleza
muerta es un género de gran arraigo en la tradición
pictórica española, y se convertiría en
seña de identidad de la temática cubista. Por
otra parte, el tratamiento geométrico de las formas
es deudor de las composiciones de un artista al que Picasso
consideró su maestro, Cézanne (1839-1906), quien
también había encontrado en el bodegón
un excelente campo de estudio de
los volúmenes y las posibilidades del espacio pictórico.
San Petersburgo, State Hermitage Museum
|
|
El
poeta
Óleo sobre lienzo.
Céret,
agosto, 1911
En 1911 Georges Braque (1882-1963)
y Picasso, trabajando en estrecha sintonía en la elaboración de un lenguaje pictórico
alternativo con el que recrear la realidad, llevaron el cubismo
a su fase analítica. En este lienzo emblemático,
la figura de un hombre
sentado en un sillón y fumando una pipa ha sido descompuesta
en sus formas básicas y reelaborada en una estructura
piramidal, a base de planos casi monocromáticos que ofrecen
múltiples puntos de vista simultáneos. Una fragmentación
menos acusada alrededor de
la figura sugiere someramente el espacio, prácticamente
anulado.
The Solomon R. Guggenheim Foundation
Venecia. Peggy Guggenheim Collection, 1976
|
|
|
La
flauta de Pan
Óleo sobre lienzo.
Cap d’Antibes, verano, 1923
La plenitud del nuevo retorno de Picasso
a las raíces mediterráneas
del clasicismo está condensada en esta versión personal del mito
clásico de Apolo, dios del sol, y Pan, dios pastoril de la música
y la danza que desafió a aquél a un duelo musical. El lienzo muestra
a un artista conscientemente incardinado en una gran tradición pictórica,
que aborda siempre con espíritu de parangón. La escena, bañada
por la luminosidad del sol y el mar mediterráneos, está compuesta
según los cánones de grandeza y monumentalidad
del arte clásico.
París, Musée
National Picasso
|
|
|
Paulo
vestido de arlequín
Óleo sobre lienzo.
París, 1924
Paulo era hijo de Picasso y Olga Koklova,
bailarina de los “Ballets Rusos” de
Diaghilev a la que el artista conoció en Italia en 1917, cuando trabajaba
en los decorados y figurines del ballet Parade. A principios de la década
de 1920, una época sosegada y
satisfactoria en lo personal, Picasso pintó varias maternidades y efigies
de personas de su círculo íntimo y familiar, entre ellas esta delicada
y cálida imagen de su hijo, a la que las grandes áreas inacabadas
dan un aspecto de bosquejo.
París, Musée
National Picasso
|

|
Tres
músicos
Óleo sobre lienzo.
Fontainebleau, verano, 1921
Esta composición es la culminación del cubismo sintético,
que muestra la realidad como una síntesis de sus formas básicas,
definidas por áreas de color. Es, además, un gran ejemplo de
la influencia de las vivencias personales en el arte de Picasso.
Se representó aquí vestido de Arlequín junto a sus amigos
escritores Apollinaire (1880-1918) y Max Jacob (1876-1944) —como Pierrot
y en hábito de monje, respectivamente—, en un homenaje a los años
de bohemia y fructífero intercambio artístico e intelectual
que
vivieron juntos en París.
Filadelfia, Philadelphia Museum of Art.
A.E. Gallatin Collection, 1952
|
|
El
idilio
Óleo y lápiz sobre lienzo.
Cap d’Antibes,
verano, 1923
Tras la consternación de la I Guerra Mundial se
impuso en el arte una “llamada al orden”,
reacción contra la vanguardia que reclamó el
retorno a la figuración tradicional y al clasicismo,
es decir, a las raíces que constituyen la identidad
cultural europea. Ello, junto al
conocimiento directo de la antigüedad clásica
durante una estancia en Italia en 1917, sin duda influyó en
el renovado interés de Picasso por el arte clásico.
Su interpretación personal de lo que éste
representa es visible en esta sencilla composición,
equilibrada
y monumental. Colección Jan Krugier y Marie-Anne
Krugier-Poniatowski
|
|
Hombre sentado con vaso
Óleo sobre lienzo.
Aviñón, verano, 1914
Picasso pintó esta obra en Aviñón, donde pasó el
verano de 1914 y el comienzo de la Gran Guerra. Tras los años
de trabajo conjunto con Georges Braque (1882-1963) en el lenguaje
cubista, buscó vías que lo complementaran para traducir
la realidad visual al lienzo. Aquí representa a un hombre,
reducido a figuras geométricas y ondulantes, sentado o apoyado
junto a una barra o una mesa. La composición, inacabada
y conscientemente confusa, posee rasgos del cubismo tardío,
como el vivo colorido o las áreas decorativamente punteadas
y rayadas. Colección privada
|
|
Instrumentos
de música
en una mesa
Óleo sobre lienzo.
Juan-les-Pins, verano 1926
Este es uno de los bodegones “sobre-realistas” que
Picasso pintó a mediados de los años veinte. Partiendo
de las premisas del cubismo, estructuró el espacio mediante
grandes áreas planas de color que representan una mesa con
mantel ante una ventana, una guitarra, un frutero, un plato y una
mandolina. Esta transformación profunda del objeto visto
produce una composición que representa su propia realidad
referencial, exclusivamente pictórica, mediante un código
igualmente propio y exclusivo. Madrid,
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
|
|
Las
meninas (conjunto), según Velázquez
Óleo sobre lienzo.
Cannes, 3 de octubre, 1957
Aunque Picasso continuó trabajando sobre Las meninas después
de pintar este lienzo, en él representó por última
vez la escena completa. El propio Picasso había afirmado,
poco antes de acometer la serie, que si tratara de copiar Las meninas,
el resultado no sería una copia al uso, sino sus propias
Meninas. En esta última variación sobre la obra de
Velázquez, Picasso transformó la
construcción espacial velazqueña en una estructura
compositiva
de formas geométricas simples y bien definidas. Barcelona, Museu Picasso. Donativo del artista, 1968
|

|
Las
meninas (conjunto), según Velázquez
Óleo sobre lienzo.
Cannes, 17 de agosto, 1957
Picasso afirmó haberse sentido impresionado por Velázquez desde
su primera visita al Museo del Prado, en 1895. Los cuadernos de sus visitas posteriores
al museo como estudiante muestran numerosos dibujos sobre obras del maestro.
Entre agosto y diciembre de 1957, en su villa “La Californie” (Cannes),
Picasso trabajó casi obsesivamente sobre Las meninas, creando una serie
formada por cincuenta y ocho lienzos. Su primera aproximación a la obra
fue este estudio de conjunto, el más similar a la composición velazqueña.
Barcelona, Museu Picasso. Donativo del artista, 1968
|
|
Las
meninas (conjunto), según Velázquez
Óleo sobre lienzo.
Cannes, 18 de septiembre, 1957
Picasso volvió a representar la escena completa
después de dedicar varios lienzos al estudio de
motivos aislados de la obra de Velázquez. En esta
ocasión, procedió a una descomposición
cubista del espacio y las figuras en planos que ofrecen
una visión caleidoscópica y muy dinámica.
Barcelona, Museu Picasso. Donativo del artista, 1968
|
|
La
infanta Margarita María
(Las meninas), según Velázquez
Óleo sobre lienzo.
Cannes, 14
de septiembre, 1957
En su proceso de meditación sobre la obra de Velázquez,
Picasso fue centrando sucesivamente su atención en determinados
grupos o figuras de la composición. En cada obra parece
hallarse el estímulo para abordar un nuevo motivo, o bien
para volver sobre alguno de los ya explorados. En el caso de la
infanta Margarita, retomó el estudio de su figura aislada
en varias ocasiones durante la elaboración de la serie. Barcelona, Museu Picasso. Donativo del artista, 1968
|
|
La
infanta Margarita María
(Las meninas), según Velázquez
Óleo sobre lienzo.
Cannes, 21
de agosto, 1957
Tras la primera composición de conjunto que inauguró la
reflexión de Picasso sobre Las meninas, fechada el 17 de
agosto, el artista se centró durante varios días
en el estudio de la imagen de la infanta. Barcelona, Museu Picasso. Donativo del artista, 1968
|

|
Mujer
sentada en un sillón
rojo
Óleo sobre lienzo.
Boisgeloup, 1932
En el taller que instaló en su château de Boisgeloup, cerca de París,
Picasso vivió durante los primeros años treinta una prolífica
etapa de creación pictórica y escultórica. Entonces, su
musa y amante era Marie-Thérèse Walter. La relación ambigua
de Picasso con lo femenino y sus conexiones con el surrealismo, con el que compartió la
visión del arte como expresión de deseos, miedos e instintos ocultos
en el subconsciente, laten en las formas curvas, orgánicas, intensamente
moduladas de esta figura.
París, Musée
National Picasso
|
|
Desnudo tumbado
Óleo sobre lienzo.
París, 30 de septiembre, 1942
Picasso permaneció en París durante la ocupación
alemana de Francia. No pintó escenas bélicas durante
la II Guerra Mundial, pero en sus obras se filtraron la desolación
y la angustia del conflicto. A comienzos de los años cuarenta
dedicó a la figura
femenina desnuda y tumbada varias obras, entre las que esta es
un ejemplo destacado. Tomó la imagen del desnudo tumbado,
empleada tradicionalmente para mostrar personajes en estados de
lasitud, relajación o ensoñación, y la transformó en
protagonista de una escena sombría y claustrofóbica. Berlín, Staatliche Museen zu
Berlin, Nationalgalerie.
Museum Berggruen
|

|
Mujer sentada en un sillón
(Dora)
Óleo sobre lienzo.
París, 31 de mayo, 1938
Picasso pintó mujeres sentadas
durante toda su carrera, y especialmente en los años
siguientes a la ejecución del Guernica, empleando
a menudo como modelo a la fotógrafa surrealista
Dora Maar, con la que mantenía una tormentosa
y apasionada relación desde 1936. Las deformaciones
y fragmentaciones geométricas a las que somete
la efigie de Dora, convertida en imagen del sufrimiento,
junto a la reducida gama cromática, forman parte
de la respuesta creativa del artista a la época
turbulenta y azarosa que entonces vivían su
propio país y toda Europa.
Riehen / Basilea, Fondation
Beyeler |
|
|
La
alborada
Óleo sobre lienzo.
París, 4 de mayo, 1942
La pintura europea, desde el Renacimiento
representado por Tiziano (c. 1490-1576) hasta el neoclasicismo
de Ingres (1780-1867), que Picasso admiró, ofrece
multitud de imágenes de mujeres desnudas acompañadas por otro personaje,
masculino o femenino, que pudieron inspirar esta escena pintada en el París
ocupado por los nazis. Picasso, artista con una aguda conciencia de su individualidad
creativa, partió de ese referente pero se alejó del tratamiento
convencional del desnudo y usó para el tema, según sus propias
palabras, “una expresión revolucionaria”. París. Centre Georges Pompidou. Musée national
d’art moderne /
Centre de création industrielle. Don de l’artiste
1947.
|
|
Cabeza
de mujer llorando con pañuelo III
Óleo sobre lienzo.
París, 17 de octubre, 1937
Esta imagen trágica es uno de los numerosos estudios derivados
de la madre con el hijo muerto del Guernica, motivo sobre el que
Picasso trabajó casi obsesivamente tras acabar el gran lienzo.
Para componer este rostro, encarnación de la atrocidad de
la guerra, combinó elementos del cubismo con otros de su
particular poética surrealista, como los ojos convertidos
en cuencos que manan lágrimas. Aunque existe un recuerdo
de las dolorosas de la imaginería católica, el resignado
sufrimiento de éstas ha desaparecido, convertido en desesperación. Madrid,
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
|
|
|
Las
mujeres de Argel, según
Delacroix (versión final “O”)
Óleo sobre lienzo.
París, 14 de febrero, 1955
Entre 1954 y 1962 Picasso realizó varias series sobre obras
de grandes artistas. Dedicó la primera a Las mujres de Argel
(1834, Museo del Louvre) del pintor romántico Eugène
Delacroix (1798-1863). En este lienzo, el último de la serie,
Picasso transformó la obra original en una composición
cubista en la que destaca la figura de Jacqueline Roque, su última
compañera y esposa. A través de este homenaje, Picasso
honraba también la memoria de Matisse (1869-1954), amigo
y rival artístico con el que compartió la admiración
por Delacroix.
Colección privada europea
|
|
El
almuerzo campestre, según Manet
Óleo sobre lienzo.
Vauvenargues, 29 de febrero, 1960
Picasso dedicó al Almuerzo campestre
(1863, Museo de Orsay) la serie más numerosa de estudios
de las que realizó sobre obras de grandes maestros.
El lienzo de Édouard Manet (1832-1883) es un icono del
nacimiento del arte moderno y representa el espíritu
de un creador que, como Picasso, se inspiró en temas
y artistas clásicos para reelaborarlos en un nuevo lenguaje
pictórico. En su versión de la obra de Manet,
Picasso redujo al máximo la ambientación paisajística
de la escena original para centrarse en la relación
entre sus personajes.
Colección Privada
|
|
El rapto de las sabinas
Óleo sobre lienzo.
Mougins, 9 de enero – 7 de febrero, 1963
Picasso pasó el curso 1897-1898 en Madrid, matriculado en
la Academia de Bellas Artes. En sus visitas al Museo del Prado
conoció la obra de Nicolas Poussin (1594-1665), y desde
entonces admiró a este pintor clasicista, al que consideró “un
gigante”. Poussin y el neoclásico Jacques-Louis David
(1748-1825) fueron la principal fuente de inspiración para
la última serie de Picasso sobre obras de grandes maestros,
que concluye con este lienzo. Boston, Museum of Fine Arts. Juliana Cheney Edwards Collection,
Tompkins Collection and Fanny P. Mason Fund in memory of Alice
Thevin
|
|
|
Gran
desnudo
Óleo sobre lienzo.
Mougins, 20/22 de febrero – 5 de marzo, 1964
Picasso pintó este lienzo en su villa de Mougins, localidad cercana a
Cannes donde vivió desde 1961 hasta su muerte. La modelo de gran parte
de sus obras de estos años fue su última esposa, Jacqueline Roque,
con quien compartió su vida desde 1952. Esta imagen de Jacqueline, construida
con las distorsiones formales características del artista, posee la serenidad
propia de las figuras femeninas del Picasso más maduro. Con toda probabilidad
se trata de una evocación de la Maja desnuda de Goya.
Zúrich, Kunsthaus Zürich
|
|
El mosquetero
Óleo sobre contrachapado.
Mougins,
28 de marzo, 1967
Durante sus últimos años Picasso trabajó el
motivo del mosquetero repetidamente. En el dorso de esta obra escribió “Domenico
Theotocopoulos van Rijn da Silva”, inscripción que
da testimonio del espíritu de emulación de las figuras
del Greco, Rembrandt y Velázquez que alienta en estos mosqueteros.
Al mismo tiempo está presente su gusto por el disfraz
y la mascarada, como se aprecia en el aire caricaturesco y la
factura
intencionadamente infantil
de la figura. Budapest, Ludwig Museum of Contemporary Art
Depósito de Peter und Irene Ludwig Stiftung, Aquisgrán
|

|
Mosquetero
y Amor
Óleo sobre lienzo.
Mougins, 18 de febrero, 1969
Las series de mosqueteros que se repiten
en la producción de los últimos
años de Picasso, desde mediados de los años sesenta, tienen su
germen en la admiración del artista por Rembrandt y la pintura española
del Siglo de Oro. En algunas versiones del tema, como ésta, Picasso se
representó a sí mismo tanto en la figura del hombre como en la
del niño, expresando en esa imagen doble la posibilidad de renovación
y renacimiento, que también transmiten otras obras de su etapa final.
Colonia, Museum Ludwig
|
|
|
|