Prorrogada:
Museo del Prado hasta el 10 de Septiembre
Museo Reina Sofía hasta el 25 de Septiembre

 

El Museo del Prado, institución de la que Picasso fue director entre 1936 y 1939, muestra, a través de una retrospectiva esencial de su obra, las profundas relaciones que el artista mantuvo a lo largo de su vida con los maestros del pasado.

Periodo azul

Las obras del ‘período azul’ (1901-1904), ilustradas por La vida (1901, Cleveland Museum of Art) o La planchadora (1904, Nueva York, The Solomon R. Guggenheim Museum), constituyen el primer estilo personal de Picasso y son en gran parte producto del redescubrimiento de la ‘escuela española’, y especialmente del Greco, por la vanguardia.

Periodo rosa

El ‘período rosa’ (1905-1906) está representado en obras como Muchacho conduciendo un caballo (1906, Nueva York, The Museum of Modern Art). En varias obras de este momento se percibe ya la influencia de la geometrización del espacio puesta en práctica por Cézanne. A partir de 1906 Picasso inicia la experimentación formal que culminará en el cubismo que desarrollará, fundamentalmente, hasta 1914.
Cubismo

Representativas de este estilo son Mujer con abanico (1908, San Petersburgo, State Hermitage Museum) o El aficionado (1912, Kunstmuseum Basel), aunque la huella del cubismo formará parte desde entonces del lenguaje personal de Picasso.
Retorno al clasicismo

Un nuevo retorno al clasicismo se materializa en composiciones como La flauta de Pan (1923, París, Musée National Picasso), una de las pinturas más significativas de este período.
Últimas décadas

En sus últimos años realizó multitud de lienzos dedicados al desnudo femenino y a las figuras de mosqueteros, claros herederos del imaginario de artistas como el Greco, Rembrandt o Goya. Destacan las series sobre grandes obras, y entre ellas la dedicada a Las meninas (1957) del Museu Picasso de Barcelona. La reunión de cinco de los lienzos de esta serie ofrece una magnífica oportunidad de apreciar el espíritu de parangón con que Picasso se enfrentó al arte del pasado, y cómo reelaboró sus enseñanzas en un arte personal. Las interpretaciones que hizo en su madurez de obras de Velázquez, Poussin, Jacques-Louis David (El rapto de las sabinas, 1963, Boston Museum of Fine Arts), Delacroix (Las mujeres de Argel, 1955, Colección particular) o Manet (El almuerzo campestre, 1960, Colección particular), constituyen homenajes de un artista con una clara conciencia de su significación y trascendencia en la historia del arte, que quiso rendir tributo a aquellos creadores a quienes tuvo por maestros y de los que se consideró heredero.

 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Santa Isabel 52 | 28012 Madrid | 917741000

Museo Nacional del Prado
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